El Museo Carlos Alonso – Mansión Stoppel invita a una activación sensorial única sobre la obra del artista David Acevedo. La cita es este sábado 27 de junio a las 18, con entrada gratuita.

El próximo sábado 27 de junio, a las 18, el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel (Av. Emilio Civit 348, Ciudad de Mendoza) será el escenario de la activación artística en el marco de la muestra Identidades inestables de David Acevedo, las obras cobrarán una nueva dimensión a través de un juego de proyecciones, luces y sonido.

Esta propuesta transformará continuamente las imágenes del artista, generando múltiples presencias y nuevas formas de percepción. Se trata de una experiencia inmersiva donde la pintura deja de ser fija para convertirse en un territorio en constante movimiento y cambio.
En la producción de Acevedo, la pintura y el dibujo se transforman en espacios de profunda tensión emocional. De sus obras emergen figuras cargadas de intensidad que brotan desde lo onírico y lo inconsciente, interpelando directamente al espectador.
La muestra “Identidades inestables” continuará expuesta y podrá visitarse hasta el domingo 12 de julio, con entrada gratuita.
Sobre el artista David Acevedo
David Acevedo Tusoli es un artista mendocino que desarrolla una práctica artística centrada en el dibujo y la pintura como territorios de exploración sensible y psicológica. Su obra, construida sobre soportes tradicionales como papel, tela y madera, se despliega desde una poética neofigurativa donde lo onírico, lo visceral y lo simbólico conviven en permanente tensión.

Formado en Artes Visuales en la UNCuyo, eligió tempranamente apartarse de los caminos académicos convencionales para profundizar una búsqueda personal atravesada por la intuición, el inconsciente y la experiencia emocional. Desde comienzos de los años 2000 expone de manera independiente y participa en importantes salones y espacios de arte de Mendoza y del país.
En sus obras emergen personajes fragmentados, ambiguos y profundamente humanos, figuras que parecen habitar estados de tránsito entre lo íntimo y lo inquietante. Cada composición funciona como un escenario emocional donde el conflicto interno se vuelve materia pictórica. El gesto, la deformación y la intensidad expresiva construyen imágenes que interpelan al espectador desde un lugar sensorial antes que racional.

Su producción dialoga con una tradición expresionista contemporánea, aunque sostiene una identidad propia marcada por la persistencia de universos simbólicos y una fuerte carga subjetiva. La pintura aparece así como un espacio de resistencia y revelación, donde la imagen no busca representar certezas sino abrir preguntas sobre la condición humana, la memoria y los pliegues del inconsciente.
Ha realizado muestras individuales en diversos espacios culturales de Mendoza, entre ellos el Espacio Contemporáneo de Arte (ECA), la Biblioteca General San Martín y la Legislatura de Mendoza. Sus obras integran colecciones privadas en Argentina, Francia, España, Honduras y Chile.








