El departamento de Junín vivió una noche cargada de tradición, música y emoción con una nueva edición de la Fiesta Provincial del Canto y la Melesca, realizada en el Club Los Barriales. En ese marco, la representante de San Martín, Julieta Guiñazú, fue coronada como Reina Provincial, tras obtener 25 votos y suceder en el cetro a Jennifer Martins.

Visiblemente emocionada, Julieta expresó su felicidad por el logro y destacó el acompañamiento recibido. Señaló sentirse muy contenida por su familia, amigos, la comisión vendimia de Buen Orden y la corte de San Martín, quienes estuvieron presentes durante la celebración. Además, aseguró que tanto el pueblo de San Martín como el de Junín pueden contar con ella durante su reinado.


Con 24 años y estudiante de marketing digital, Guiñazú ya contaba con experiencia vendimial como virreina de San Martín, y ahora suma un nuevo reconocimiento en una de las celebraciones más representativas de la región.


La fiesta reunió a una gran cantidad de vecinos y visitantes que disfrutaron de una variada propuesta artística. Sobre el escenario se presentaron reconocidos artistas como Los Trovadores de Cuyo, Los Filippis, Cuarto Creciente y Carlos Cabrillana, junto al Ballet Folklórico Fortín Gaucho, que aportaron música y danza a una velada pensada para toda la familia.








El evento también contó con patios de comida, food trucks y puestos de artesanos que ofrecieron productos regionales, sumando sabores y colores a la celebración.
Autoridades provinciales y departamentales acompañaron la jornada, junto a reinas y virreinas vendimiales, entre ellas la Reina Nacional de la Vendimia y su corte, además de soberanas departamentales y distritales. La presencia de barras y seguidores aportó entusiasmo y color a una fiesta que volvió a demostrar la fuerte identidad cultural de Junín.

La Fiesta del Canto y la Melesca no solo celebra la música y las tradiciones, sino que también pone en valor una antigua práctica mendocina. La melesca consiste en la recolección de los racimos de uva que quedan en la vid tras la vendimia principal. Estos frutos, al permanecer más tiempo en la planta, concentran mayor dulzor y son especialmente apreciados por los trabajadores rurales.
De esta manera, la celebración reafirma su importancia como un espacio de encuentro que rescata y difunde las raíces vitivinícolas y culturales de la provincia.






