El encuentro tendrá lugar el viernes 17 de julio, a las 18 hs., en el Museo Carlos Alonso – Mansión Stoppel (Av. Emilio Civit 348, Ciudad de Mendoza), espacio donde actualmente se encuentra expuesta la obra Identidades inestables. El público tendrá la oportunidad única de dialogar con el artista sobre sus procesos creativos, técnicas y las búsquedas conceptuales que atraviesan su producción.

Sobre la muestra
La obra del mendocino David Acevedo se distancia de la belleza convencional para adentrarse en un territorio inquietante: el malestar del sujeto contemporáneo. A través de pinturas de atmósferas indeterminadas y figuras aletargadas, el artista plasma “estados de ánimo” que confrontan de manera directa el mandato moderno de la felicidad enlatada y el consumo digital de las pantallas.
Lejos del pesimismo, su trabajo -especialmente el enmarañamiento de líneas de sus dibujos- funciona como un planteamiento visual de la complejidad, ambigüedad y contradicción de nuestra existencia. Al arrojar a los ojos del espectador esa insatisfacción que la publicidad intenta maquillar, la obra de Acevedo se consolida como un potente alegato contra la chatura del mundo y una invitación a enfrentar las zonas más elusivas y oscuras de nuestra condición.

Sobre el artista David Acevedo
David Acevedo Tusoli es un artista mendocino que desarrolla una práctica artística centrada en el dibujo y la pintura como territorios de exploración sensible y psicológica. Su obra, construida sobre soportes tradicionales como papel, tela y madera, se despliega desde una poética neofigurativa donde lo onírico, lo visceral y lo simbólico conviven en permanente tensión.

Formado en Artes Visuales en la UNCuyo, eligió tempranamente apartarse de los caminos académicos convencionales para profundizar una búsqueda personal atravesada por la intuición, el inconsciente y la experiencia emocional. Desde comienzos de los años 2000 expone de manera independiente y participa en importantes salones y espacios de arte de Mendoza y del país.
En sus obras emergen personajes fragmentados, ambiguos y profundamente humanos, figuras que parecen habitar estados de tránsito entre lo íntimo y lo inquietante. Cada composición funciona como un escenario emocional donde el conflicto interno se vuelve materia pictórica. El gesto, la deformación y la intensidad expresiva construyen imágenes que interpelan al espectador desde un lugar sensorial antes que racional.


Su producción dialoga con una tradición expresionista contemporánea, aunque sostiene una identidad propia marcada por la persistencia de universos simbólicos y una fuerte carga subjetiva. La pintura aparece así como un espacio de resistencia y revelación, donde la imagen no busca representar certezas sino abrir preguntas sobre la condición humana, la memoria y los pliegues del inconsciente.
Ha realizado muestras individuales en diversos espacios culturales de Mendoza, entre ellos el Espacio Contemporáneo de Arte (ECA), la Biblioteca General San Martín y la Legislatura de Mendoza. Sus obras integran colecciones privadas en Argentina, Francia, España, Honduras y Chile.








