La “saga argentina llovida de vino y psicodelia” salta por primera vez del formato sonoro al escénico el jueves 23 abril a las 21:30 hs. en la Sala Ana Frank junto a la Orquesta Onírica.

“Pecados del Futuro” es el encuentro de dos autores-compositores, un universo donde conviven sonoridades musicales y seres de las más variadas especies, que despliegan en escenarios absurdamente realistas historias de amor, celos, muerte, desengaño y locura.
La música parece salir de una premisa de tango: oscura y profunda, pero vuela hacia distintos ritmos y latitudes y se aventura tanto en el tango tradicional como en el más punk, en el chamamé o la canción europea, vals, cumbia o polka, ritmos irregulares que laten a contramano y guiños latinoamericanos impostados, todo en una simbiosis encadenada de ideas que no se sabe dónde empiezan o terminan, como no se sabe qué aportó cada autor. Es una auténtica obra a dos cerebros, y a veces también parecen fundirse al cantar a dúo en encuentros que van de operísticos a rockeros llevando sus voces en paralelo la ira y la ternura.

En la placa, los autores contagian a la Orquesta Onírica, que acompaña en las figuras de Cucuza Castiello (voz), Mamba Malí (voz), Agustin Barbieri (batería y percusión), Ale Montaldo (bandoneón), Félix Arcángeli (contrabajo), Rodrigo de Mahieu (percusión) y Carolina Ramírez (violín). En los arreglos, Acho produce y toca las guitarras, bajo, mandolina, banjo, rarezas de cuerdas; por su parte, Josué toca piano, acordeón, melódica, sintetizador y sampler. El álbum fue grabado en el mítico Estudio Ion, además de PeAcho Abasto y en Casa Lacerna, con el rol técnico de Gonzalo Silva y Leandro Lacerna, respectivamente.

Orígenes del dúo compositivo
Acho Estol y Josué Geredús se conocieron en Buenos Aires antes de la pandemia, provenientes de proyectos vinculados al tango como La Chicana y El Mafalda Guerra, respectivamente. En abril de 2025 Geredús participó como pianista en la grabación del disco en vivo de La Chicana, Puro Tango, realizada en Maipú, en la vieja casona familiar de los Guevara. En noviembre del mismo año empezaron a escribir juntos este disco en Mendoza, el proyecto se convirtió rápidamente en una saga psicodélica. Compuesto y grabado íntegramente en cuatro meses.

Con una tradición telúrica en común -Geredús es mendocino, Estol a medias por parte de madre- los Andes forman parte de esta peculiar película soviética y el gorjeo del vino tinto en la copa se mezcla con chorros de folklore como acequias que también brotan en un rumor de fondo, en una maquinaria cancionística técnica y desenfadada a la vez, precisa y punk, que trae de los pelos la tradición a su particular presente creativo. Una orquesta de cámara sonando a sinfónica en un tren fantasma en llamas.
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